Por: Mónica Ospina
Directora de Medellín Cómo Vamos
Actualmente, escuchamos muchas opiniones sobre el centro de Medellín: su pasado glorioso, su futuro incierto, sus retos y particularidades que lo hacen único en la ciudad. Aunque no hay un consenso, es evidente que es una zona donde confluyen diversas poblaciones, dinámicas económicas y sociales, convirtiéndola en un espacio de interés público. Todos tenemos un imaginario sobre el centro. Desde Medellín Cómo Vamos, quisimos indagar en esas percepciones, no solo de quienes lo habitan, sino también de quienes lo visitan y de aquellos que, aunque no lo frecuentan, tienen una opinión formada sobre él.
Las voces de los ciudadanos deben ser la brújula que guíe las decisiones de las administraciones y del sector empresarial. Estas opiniones son cruciales para aprovechar las potencialidades del centro y para tomar acciones concretas que solucionen sus desafíos. Este año, estos resultados son especialmente relevantes en el marco de la discusión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), donde se definirán las políticas que moldearán el futuro de la ciudad.
Los datos de la Encuesta de Percepción Ciudadana (2024) nos muestran que el centro es un punto de encuentro para más de la mitad de los habitantes de Medellín. Principalmente, es un imán por su intensa actividad comercial, pero también por los bienes públicos que ofrece en términos culturales, turísticos y educativos.
Cada semana, al menos un millón de personas visitan el centro, lo que lo convierte en un eje vital para la ciudad. Adicionalmente, el 53% de los habitantes de Medellín tienen una percepción positiva del centro, y esta cifra aumenta al 57% entre quienes lo visitan al menos una vez a la semana. Esto refleja que, a pesar de los desafíos, el centro sigue siendo un lugar apreciado por muchos.
La comuna de La Candelaria, corazón del centro, es la que más inversión recibe de cuatro dependencias de la Alcaldía: inclusión social, gestión del paisaje y patrimonio, movilidad y cultura ciudadana. Además, es la comuna con el mayor número de equipamientos de infraestructura social en la ciudad, con 188 espacios dedicados a la educación, la salud, la cultura y el deporte.
El centro es, sin duda, un eje comercial y de servicios. El 43% de los visitantes acude al centro principalmente por motivos comerciales, lo que coincide con el hecho de que La Candelaria es la comuna con el mayor número de empresas registradas en la ciudad: 22.343, de las cuales el 47% se dedican al comercio.
Además de su actividad comercial, el centro ofrece una amplia infraestructura en salud y educación que beneficia no solo a sus residentes, sino a toda la ciudad. La Candelaria cuenta con 19 equipamientos de salud, la mayor cantidad en Medellín, y reúne alrededor del 40% de las instituciones de educación superior y de formación para el trabajo y desarrollo humano de la ciudad.
El centro también destaca por su robusto ecosistema cultural y turístico. La Candelaria es la comuna con el mayor número de atractivos turísticos de la ciudad (42), muchos de los cuales son espacios públicos culturales, como museos, teatros y edificios patrimoniales. Estos espacios no solo atraen turistas, sino que también enriquecen la vida cultural de los habitantes de Medellín.
Sin embargo, no todo es positivo. El 71% de los ciudadanos percibe el centro como un lugar inseguro, especialmente las mujeres y los residentes de las zonas Nororiental y Suroriental. Los principales problemas de seguridad son los atracos callejeros y el tráfico de drogas. Aunque las tasas de hurtos y lesiones personales disminuyen si se tiene en cuenta la población flotante, la percepción de inseguridad sigue siendo alta. Esto sugiere la necesidad de medidas visibles y sostenibles para mejorar la seguridad y generar confianza entre ciudadanos y visitantes.
Otro desafío importante es la congestión vehicular. El 83% de los ciudadanos asocia el centro con problemas de movilidad, y aunque el transporte público es el principal medio de desplazamiento, es clara la necesidad de optimizar el sistema de transporte para reducir la congestión.
Además, la calidad del aire y el ruido son problemas que afectan la calidad de vida en el centro. La Candelaria tiene una de las peores calidades de aire de la ciudad, con altas concentraciones de partículas contaminantes (PM2.5), y es una de las zonas con menor satisfacción respecto al nivel de ruido. Estos factores ambientales impactan negativamente en la experiencia de quienes viven y visitan este territorio.
En conclusión, el centro de Medellín es un espacio vital para la ciudad, pero enfrenta desafíos que no pueden ignorarse. Para mantener su relevancia y potencial, es urgente implementar políticas integrales que aborden la congestión vehicular, refuercen la seguridad y mejoren la calidad ambiental. No se trata solo de resolver problemas; se trata de transformar el centro en un lugar donde todos, habitantes y visitantes, se sientan seguros, conectados y orgullosos.